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Trabajar en Casa: Lo Bueno, Lo Malo y Lo Feo

imageEn este blog podemos tratar de cualquier tema inimaginable y es que no nos fijamos limites ni restricciones en cuanto a temas, excepto esos que por conveniencia nuestra dejamos de lado. Es broma.

Pero bueno, algo que siempre le ha interesado al Sistémico en Apuros es ganar dinero y una forma de hacerlo es trabajar desde casa.

Veamos que hay de bueno en trabajar desde casa, pero también lo malo, y lo feo.

Lo bueno:

Tienes mucha libertad: desde elegir cuanto tiempo trabajas, hasta el lugar donde lo harás, amueblándolo y decorándolo como te parezca. Y no tienes que pedirle permiso a nadie.

Eliges tu horario: y aunque es tu decisión, tienes que hacerlo para que distribuyas tu tiempo entre el trabajo y la familia. Sin dedicar el suficiente tiempo a cada una, estás destinado a fracasar en ambas.

Ahorras en transporte: no tienes que ir a la oficina, así que no gastas en pasaje o en gasolina si tienes tu propio auto.

Gastas menos en comida y comes sano: entre refrigerios o comidas por las reuniones, tu bolsillo se quedaría vacío, además que no siempre encontrarás algo saludable para comer o beber.

Ahorras en ropa: no tienes que gastar en ropa, zapatos o accesorios para la oficina.

Evitas estresarte: no tienes que pasar tiempo en el tráfico, no hay un jefe mirando cada cosa que haces o dándote tareas inútiles.

Eres más productivo: ya no trabajas para cumplir un horario, sino para lograr los objetivos que te trazaste, entonces vas a hacer más, durante tu dia de trabajo.

Puedes mover tu oficina: si trabajas con una laptop, no necesitas fijarte a un sólo lugar para trabajar.

Atiendes cosas de la casa: mientras trabajas puedes ir chequeando al gasfitero o a quien hace el aseo.

Mejora tu relación familiar: puedes ir a eventos importantes desde reuniones en la escuela, las actuaciones de tus hijos, acompañar a alguien a una cita médica, etc. Y todo eso a que tiene tu tiempo mejor distribuido y no tienes que cumplir un horario de entrada y salida.

Lo malo:

Tienes que pagar las cuentas y gastos: ahora eres el jefe y dueño del negocio. Tienes que pagar electricidad, papelería, teléfono, celular, internet, y cualquier gasto que se genere con tu mismo sueldo.

Puedes ser poco productivo: si no te exiges a ti mismo, y respetar un horario de trabajo que tu mismo estableciste, vas a generar un caos de esos. Y no sólo laboralmente, sino también familiar.

Las horas laborales se alargan: con el trabajo en casa, es fácil estar todo el día “trabajando” y descuidando a la familia y las cosas de la casa.

Los ingresos pueden ser menores: si bien trabajar en casa puede ser liberador, te fuerza a trabajar más para mantener un nivel de ingresos decente.

Lo feo:

Te puedes volver antisocial: trabajar solo, hablar por celular o por email, poca interacción social, etc. Te puede volver un antisocial a pesar tuyo. Recuerda, lo que no se usa, se empieza a desechar. Igual pasa con las habilidades sociales.

Pasas varios días desaliñado: ya que estás trabajando en casa, es fácil caer en la costumbre de trabajar en pijama, y no arreglarte.

Descuidas tu salud: tienes al refrigerador al lado, y sin nadie que te ponga horarios en el refrigerio. Cuidado, podrías terminar tan gordo como un luchador de sumo.

No respetan tu trabajo: si tu familia o amigos no entienden que trabajar en casa sigue siendo trabajo, puedes estar siendo interrumpido constantemente.

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